Cómo cuidar tus joyas y piedras naturales en verano: guía completa

Cómo cuidar tus joyas y piedras naturales en verano: guía completa


El verano llega con ganas de playa, sol y movimiento.

Y muchas veces nos ponemos nuestras joyas sin pensar demasiado.

Pero el calor, el agua salada, la crema solar y el sol directo no le sientan igual a todo.

Ni a los metales, ni a las piedras, ni a los acabados.


No hace falta que seas experta en joyería para cuidar bien lo que tienes.

Solo necesitas saber un par de cosas básicas antes de que empiece la temporada.


Esta guía es exactamente eso: lo básico que marca la diferencia.

Las joyas de plata y el verano

Buenas noticias: la plata puede ir al mar.

La mala: si no la cuidas un poco, se oxida antes de lo que imaginas.


El agua salada, la humedad y el calor aceleran el proceso de oxidación de la plata. No la destruyen, pero sí la envejecen más rápido.


Tres cosas que marcan la diferencia:

Primero, sécala bien siempre después de mojarte. No la guardes húmeda. Un paño suave y listo.

Segundo, no te apliques crema solar con la joya puesta. La crema se mete en los huecos del metal y las piedras, y es complicado de limpiar bien. Primero la crema, luego la joya.

Tercero, si la plata se oxida, no entres en pánico. Un paño especial para plata o un poco de bicarbonato con agua tibia y suavidad es suficiente en la mayoría de los casos.


Y si tienes joyas muy especiales, lo más sencillo es dejarlas en casa cuando vayas a la playa o a la piscina. Para eso está guardarlas en un lugar bonito.

Las piedras naturales: no todas son iguales

Aquí hay matices importantes.

Las piedras naturales no son todas iguales y no reaccionan igual al agua, al sol o al calor.


Piedras que aguantan bien el verano:

Cuarzo transparente, cuarzo rosa, ojo de tigre, aventurina y jaspe son bastante resistentes. Pueden mojarse con agua dulce sin problema. Con el agua salada, mejor secarlas bien después.


Piedras que necesitan más cuidado:

La amatista es sensible al sol directo y puede perder color con el tiempo si la expones mucho.

La malaquita contiene cobre y el agua salada la puede alterar. Mejor mantenerla seca.

La turmalina puede volverse más frágil con cambios bruscos de temperatura o exposición prolongada al agua salada.

El lapislázuli es poroso y puede absorber la sal, lo que lo deteriora con el tiempo.

La fluorita es bastante sensible en general: al agua, al calor y al sol.


La regla general que yo uso: si tienes dudas sobre una piedra, mantenla alejada del agua salada y del sol directo durante mucho tiempo.

¿Y las joyas con piedras engastadas?

Cuando la piedra está engastada en plata, aplican los dos cuidados a la vez.

Lo más importante: sécala bien después de mojarla, especialmente en la zona donde la piedra y el metal se unen. La humedad acumulada ahí es lo que más problemas puede dar a largo plazo.


Y si la piedra es de las que necesita cuidado especial, mejor quitarte la joya antes de meterte al mar.

Cómo guardar tus joyas en verano

El error más común en verano es tirar todo en un neceser.

Las joyas se raspan entre sí. Las piedras pueden resquebrajarse. Los enganches se doblan.


No hace falta nada especial. Una pequeña bolsita de tela para cada pieza o un estuche con compartimentos es más que suficiente.

Y si te vas de viaje, es el momento de dejar las joyas más delicadas en casa y llevarte solo las que no te importe que pasen por todo.

Una última cosa antes del verano

Por ahora: disfruta el verano, cuida lo que llevas contigo y si tienes alguna duda sobre cómo tratar una piedra o joya concreta, escríbeme.


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Si buscas una joya para llevar este verano, en la web tienes piezas en plata reciclada con piedras naturales pensadas para acompañarte, no solo para quedar bien.

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